El pasado lunes 5 de enero, en vísperas de la Solemnidad de la Epifanía del Señor, la comunidad del Barrio San Luis vivió una jornada profundamente significativa para su vida pastoral y comunitaria.
A las 19 horas, en el terreno ubicado en la esquina de las calles Ramón Milani y Río Negro, el Obispo de Chascomús, Mons. Juan Ignacio Liébana, presidió el acto de bendición y colocación de la piedra fundamental de la futura Capilla San Luis Gonzaga y del Salón de Usos Múltiples de Cáritas Parroquial, marcando un hito en la historia de fe del barrio.
Durante el acto se colocó la piedra fundamental que contiene diversos signos de fe y memoria comunitaria: el acta fundacional, firmada por el Obispo, los sacerdotes y los fieles presentes; un Santo Rosario; medallas y estampitas benditas; y tierra proveniente de Tierra Santa, lugar donde Nuestro Señor Jesucristo nació, vivió, murió y resucitó, como expresión de comunión con los Santos Lugares. Asimismo, se depositó un ejemplar del periódico local «El Argentino» con un artículo referido al acontecimiento. Y también intenciones y oraciones escritas por los fieles, confiando a Dios y a la intercesión de la Virgen y de San Luis Gonzaga la vida y el futuro de esta obra.
En el marco de la celebración, se realizó también el bautismo de una niña de la catequesis misionera del Barrio San Luis, signo elocuente de una comunidad viva que crece en la fe y en la transmisión del Evangelio.
La Santa Misa fue presidida por el Obispo diocesano y concelebrada por el párroco del lugar, P. Lisandro I. Rodríguez, junto a los sacerdotes P. Daniel Chavarrito y P. Juan María Menchacabaso, con la participación de numerosos fieles y vecinos del barrio.
Durante la celebración, niños y adultos del barrio representaron distintas «estampas» del pesebre viviente, aportando un clima festivo, familiar y profundamente evangelizador, en sintonía con el tiempo litúrgico de la Navidad y la Epifanía.
En su homilía, el Obispo destacó la figura de San Luis Gonzaga como patrono de la juventud y de quienes padecen enfermedades infecciosas, e invitó a reflexionar sobre los desafíos actuales que atraviesan los jóvenes. En particular, puso de manifiesto el crecimiento silencioso de las enfermedades de transmisión sexual, exhortando a no disociar la sexualidad del amor, del respeto y de la dignidad de la persona.
Asimismo, animó a toda la comunidad a ser luz para disipar las tinieblas, señalando especialmente el flagelo de la drogodependencia, e invitando a redoblar el compromiso pastoral, familiar y comunitario para acompañar, prevenir y sostener a quienes más lo necesitan.
Al finalizar la Eucaristía, los presentes compartieron un momento fraterno, con la tradicional rosca de Reyes y otras delicias navideñas, fortaleciendo los lazos comunitarios y celebrando juntos este acontecimiento histórico para el Barrio San Luis.
La colocación de la piedra fundamental, junto con los signos de fe vividos durante la jornada, expresa el deseo de una comunidad que, confiada a la Providencia de Dios, se dispone a construir con la ayuda de todos, no solo un edificio, sino un espacio de oración, encuentro y servicio, al servicio del Evangelio y de los más necesitados.
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