El Gobierno redefinió nuevas reglas para los subsidios energéticos: hogares y pymes enfrentarán tarifas más altas si no cumplen los criterios oficiales.
20 de enero de 2026
El Gobierno nacional avanzó con la implementación del Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), el nuevo sistema que reemplaza la segmentación tarifaria previa para la asistencia estatal en luz y gas. El esquema establece criterios económicos y patrimoniales más estrictos y apunta a reducir el universo de beneficiarios.
La medida quedó formalizada a través de una disposición publicada este martes en el Boletín Oficial, que fija las condiciones de acceso a los subsidios y refuerza los mecanismos de control.
Cómo funcionará el nuevo registro de subsidios
El ReSEF se basa en un cruce integral de información entre distintos organismos públicos y en una declaración jurada digital, que permitirá evaluar con mayor precisión la situación económica de cada solicitante.
Control y administración del beneficio
La Secretaría de Energía será la autoridad encargada de administrar el sistema y fiscalizar el otorgamiento de los subsidios, con datos provistos por la ANSES y otros organismos del Estado. El objetivo oficial es “identificar con precisión quiénes realmente necesitan la ayuda estatal” y evitar asignaciones indebidas.
Subsidios a la luz y el gas: quiénes quedarán excluidos
El nuevo régimen establece una serie de condiciones que dejarán automáticamente fuera del beneficio a determinados hogares.
Bienes y activos que excluyen del subsidio
Entre los principales criterios de exclusión figuran:
- Poseer un automóvil con antigüedad menor o igual a tres años, salvo titulares con Certificado Único de Discapacidad.
- Tener tres o más inmuebles registrados a nombre de integrantes del hogar.
- Contar con embarcaciones de lujo o aeronaves.
- Poseer activos societarios que reflejen una elevada capacidad económica.
Quienes ya estaban inscriptos en el antiguo Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) no deberán reinscribirse, ya que sus datos migrarán automáticamente al nuevo sistema, aunque podrán actualizarlos si hubo cambios patrimoniales o familiares.
Impacto en los usuarios residenciales
Para los hogares, la redefinición de los subsidios implica que quedarán excluidos quienes registren bienes considerados de alto valor o indicadores de solvencia económica.
Facturas más altas y menor cobertura
En la práctica, el ajuste impactará con mayor fuerza en sectores de ingresos medios, que pasarán a pagar tarifas más cercanas al costo real del servicio. Desde el Gobierno anticipan que el efecto se reflejará en facturas más elevadas a lo largo del año, especialmente durante los meses de mayor consumo energético.
Además, la actualización de datos puede derivar en la pérdida automática del subsidio si el cruce de información detecta inconsistencias o mejoras patrimoniales.
Qué cambia para las pymes
El nuevo esquema también introduce cambios relevantes para las pequeñas y medianas empresas, con criterios más estrictos para acceder a la energía subsidiada.
Aumento de costos y presión sobre precios
Las pymes que acrediten capacidad económica, activos relevantes o niveles de facturación superiores a los parámetros establecidos quedarán excluidas del beneficio. Esto se traducirá en un aumento de los costos operativos, especialmente en comercios, industrias y servicios con alto consumo energético.
Desde el sector productivo advierten que la suba en tarifas podría trasladarse a precios o afectar los márgenes de rentabilidad, en un contexto de actividad económica todavía frágil.
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