Reforma laboral: el oficialismo logró la media sanción en general y abrió una nueva batalla política

Con 42 votos a favor y 30 en contra, el Gobierno consiguió la media sanción en general de la reforma laboral en el Senado. El rechazo reunió 28 votos del peronismo y dos de los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano.

Para asegurar el respaldo mayoritario, Patricia Bullrich aceptó reinstaurar el carácter obligatorio de la cuota sindical —un reclamo central de la CGT— y sostuvo el 6% destinado a las obras sociales. Sin embargo, mantuvo puntos clave del proyecto: la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), la eliminación de la ultraactividad, la prioridad de la negociación por empresa y la derogación de estatutos especiales.

Concesiones y núcleo duro

El oficialismo cedió en la retención compulsiva de la cuota sindical, que en el texto original era voluntaria. Aun así, avanzó con un articulado que modifica regímenes de licencias y amplía el listado de actividades consideradas esenciales, lo que impacta sobre el derecho de huelga.

En la votación en particular hubo escasas sorpresas. El Gobierno solo perdió apoyos puntuales en artículos específicos y sumó a los santacruceños en el traspaso del fuero laboral a la Ciudad. En el FAL, uno de los puntos más controvertidos, se desmarcaron Flavia Royón, Alejandra Vigo y Maxi Abad.

Cruces y advertencias de judicialización

El peronista Fernando Salino cuestionó el trámite legislativo: “A diez minutos de la votación en particular, todavía no se sabe qué texto se va a votar”. José Mayans denunció “un avasallamiento y una violación del reglamento” y habló de una posible judicialización tanto por el contenido como por el procedimiento.

Lucía Corpacci también criticó la dinámica de negociación: “De 200 artículos, 50 fueron modificados y nos enteramos hoy a las 8 de la mañana”. Desde el radicalismo, Mariana Juri planteó que “una sola ley no genera empleo por sí sola, pero sin una buena ley laboral que se adapte a las situaciones actuales, el empleo no llega”.

El debate de fondo

Bullrich defendió la iniciativa como una herramienta para generar competitividad: “No estamos prometiendo milagros, estamos trayendo soluciones concretas”. Reivindicó la eliminación de la ultraactividad y la negociación por empresa: “Estamos rompiendo cadenas”.

Mariano Recalde calificó el proyecto como “revanchista” y recordó que “no crean empleo las normas laborales”. Anabel Fernández Sagasti evocó la “Ley Banelco” y apuntó contra la senadora oficialista por su rol en el gobierno de 2001.

Desde La Libertad Avanza, Ezequiel Atauche cargó contra los gremios: “Los sindicatos son parte de una mafia que apañó el peronismo”, y celebró el fin de la ultraactividad.

CGT: preserva estructura, pierde terreno

La central obrera logró conservar herramientas clave para su financiamiento y estructura, pero no pudo frenar cambios estructurales que afectan derechos laborales históricos. El Gobierno, por su parte, consolidó el núcleo central de su reforma.

La discusión ahora se traslada a la próxima instancia legislativa, con la amenaza latente de impugnaciones judiciales y un clima político que anticipa nuevos capítulos de confrontación.

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