[VIDEO] El duende que “trabaja” en un diario y desata fenómenos inexplicables

En Oruro, Bolivia, periodistas aseguran convivir con una entidad que mueve objetos, hace ruidos y protege un misterioso “tesoro”.

07 de abril de 2026

Oruro, BOLIVIA –   Lo que parece una historia salida de la ficción ocurre —según relatan sus propios protagonistas— dentro de un periódico de la ciudad de Oruro. Allí, trabajadores y periodistas afirman haberse convertido en “guardianes” de un duende al que incluso le atribuyen travesuras, manifestaciones físicas y hasta la capacidad de cumplir deseos.

Todo gira en torno a una imagen hecha en papel por una extrabajadora del medio, Marcela Valdéz. Desde entonces, aseguran, comenzaron a registrarse hechos extraños: objetos que cambian de lugar, herramientas que desaparecen y ruidos sin explicación en medio de la redacción.

“Todo lo que la gente le deja está resguardado, es de él. Nadie puede tocar”, advierten quienes trabajan en el lugar, en referencia a una especie de “olla” donde se acumulan monedas y ofrendas. La creencia es clara: quien se atreva a tomar algo podría convertirse en víctima de las travesuras del duende.

El origen del fenómeno, según reconstruyen, se remonta a casi 80 años atrás, cuando el terreno donde hoy funciona el diario era bosque y zona minera. En ese entonces, un árbol ubicado en el patio central era señalado como el hogar de la criatura. Durante años evitaron talarlo por temor.

“Algunos dicen que de ahí veían bajar al duende”, recuerdan.

Con el paso del tiempo, las historias no hicieron más que multiplicarse. Trabajadores aseguran haber escuchado ruidos de máquinas en funcionamiento sin que hubiera nadie presente, o incluso haber visto cómo objetos se movían solos. Uno de los relatos más impactantes describe cómo una cucharita comenzó a vibrar dentro de una taza: “Empezó a sonar tin, tin… y después se calmó”.

La situación llegó a tal punto que incluso un investigador paranormal realizó una psicofonía en el edificio, especialmente en la zona donde estaba el antiguo árbol. Allí, según el testimonio, un trabajador sintió que “le tocaron la espalda” sin que hubiera nadie cerca.

Lejos de generar miedo, en el diario aseguran que aprendieron a convivir con la supuesta entidad. “Son actitudes muchas veces juguetonas. Lo importante es aprender a convivir con estas entidades”, sostienen.

El vínculo es tal que el duende ya forma parte de la identidad del lugar. Los trabajadores cuidan sus pertenencias, respetan su “espacio” y hasta preparan una presentación pública para que pueda ser conocido por la comunidad en la próxima Noche de los Museos.

Entre la creencia, la sugestión y lo inexplicable, la historia del “duende del diario” crece y suma adeptos. Y aunque no haya pruebas concluyentes, hay algo que en esa redacción nadie discute: mejor no tocar lo que le pertenece.

DÉJANOS TU COMENTARIO

ESCRIBE AQUI

Tu dirección de correo no será publicada.


*