El efectivo recibió prisión efectiva e inhabilitación perpetua por violar sus deberes como funcionario público y ayudar a un vendedor de drogas a eludir a la Justicia. El caso expone una grave trama de corrupción policial.
12 de enero de 2026
VILLA GESELL – Un sargento de la Policía de la provincia de Buenos Aires que prestaba servicios en Villa Gesell fue condenado a un año y diez meses de prisión de cumplimiento efectivo, además de inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por encubrir a un vendedor de drogas y facilitar su fuga de la Justicia. La sentencia se dictó en el marco de un juicio abreviado realizado en el Juzgado en lo Correccional Nº 1 de Dolores.
Según informó El Mensajero de la Costa, el juez Christian Gasquet dio por acreditados tres hechos centrales que involucraron a Leandro Daniel Blasizza, de 29 años, junto a otros tres efectivos de las comisarías Primera y Segunda de Villa Gesell, integrantes del Gabinete de Prevención.
De acuerdo con la investigación, entre julio y agosto de 2023 un hombre comercializaba cocaína al menudeo en la ciudad balnearia. Durante ese período, cuatro policías —entre ellos Blasizza— concurrían de manera reiterada a su domicilio, donde recibían estupefacientes para consumo personal a cambio de omitir denunciar la actividad ilegal.
El episodio más grave, que terminó de sellar la condena, fue el encubrimiento activo. Blasizza mantuvo comunicaciones telefónicas con el narcotraficante desde la propia dependencia policial para advertirle sobre la existencia de una orden de captura en su contra, aconsejándole que se ocultara y facilitando de ese modo que eludiera la acción judicial.
La causa se inició a partir de una denuncia anónima y se fortaleció con el análisis de los recorridos de los móviles policiales y el secuestro de teléfonos celulares. De esos elementos surgieron numerosas comunicaciones que evidenciaron un vínculo directo y sostenido entre los efectivos y el vendedor de drogas. Un testimonio resultó clave al señalar que el imputado “le vendía droga al jefe de calle de la Segunda y a otro de la Primera”.
Tras evaluar las pruebas, el juez Gasquet condenó a Blasizza como coautor de encubrimiento agravado, violación de los deberes de funcionario público y cohecho pasivo, además de considerarlo autor de otro hecho de encubrimiento agravado. Pese a la pena de prisión efectiva, el magistrado dispuso su excarcelación.
El caso vuelve a poner bajo la lupa una problemática estructural: cuando quienes deben prevenir el delito se convierten en sus protectores, el daño institucional es profundo. No se trata solo de un hecho individual, sino de una señal de alarma sobre los controles internos, la corrupción policial y la confianza social en las fuerzas de seguridad.
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