La planta de Parque Chas cesó definitivamente su actividad tras meses de crisis, denuncias salariales y fuerte conflicto gremial. Los operarios hablan de “vaciamiento” y evalúan acciones judiciales.
23 de abril de 2026
La industria textil argentina sumó un nuevo golpe: la histórica fábrica de las marcas Cocot y Dufour cerró sus puertas en el barrio porteño de Parque Chas, dejando a 140 trabajadores sin empleo y poniendo fin a décadas de producción nacional.
El cierre no fue sorpresivo, pero sí abrupto. Durante los últimos meses, la planta había atravesado un proceso de achicamiento con despidos escalonados y crecientes irregularidades en el pago de salarios. Según denunciaron los operarios, los sueldos, aguinaldos y vacaciones comenzaron a abonarse en cuotas informales, anticipando un desenlace que finalmente se concretó.
La confirmación del cierre generó escenas de tensión frente al establecimiento, con asambleas permanentes y cortes de calle. El reclamo central apunta a la falta de certezas sobre las indemnizaciones y la ausencia de un cronograma claro de pago.
Desde la empresa justificaron la decisión en la “insustentabilidad” del negocio frente al contexto macroeconómico. Sin embargo, esa explicación fue rápidamente cuestionada por los delegados gremiales, quienes aseguran que la fábrica mantenía un nivel de producción sostenido, incluso con turnos de 24 horas hasta pocos días antes del cierre.
Esa contradicción alimenta una acusación directa: los trabajadores hablan de un posible vaciamiento. Sostienen que no hubo una caída abrupta de la actividad que justifique el cierre inmediato, sino una retirada planificada que terminó dejando a decenas de familias sin sustento.
En su momento de mayor expansión, la planta llegó a emplear a más de 500 personas. Su cierre no solo implica la pérdida de puestos de trabajo, sino también el retroceso de un sector que viene golpeado en distintos puntos del país.
El caso se suma a una tendencia preocupante en la industria textil, donde la caída del empleo y la pérdida de capacidad productiva se repiten. Mientras tanto, los trabajadores despedidos analizan iniciar acciones judiciales ante la incertidumbre por el cobro total de sus liquidaciones.
En Parque Chas, el impacto ya es visible. La persiana baja de una fábrica emblemática no solo marca el fin de una etapa industrial, sino que expone, una vez más, la fragilidad de un sector clave para la economía y el empleo.
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