Los episodios ocurrieron en Chubut y Rosario. En ambos casos, la violencia de los animales expone riesgos y reabre el debate sobre la tenencia responsable.
18 de abril de 2026
Dos hechos estremecedores ocurridos en las últimas horas en distintos puntos del país volvieron a poner en foco la peligrosidad de los ataques de perros en contextos domésticos. En Puerto Madryn, un hombre de 65 años murió tras ser mordido por su propio animal, mientras que en Rosario una nena de seis años fue salvada de un ataque feroz luego de que vecinos lograran liberar al perro.
El caso más grave ocurrió el viernes por la tarde en Puerto Madryn, cuando la víctima —identificada como M.D.— intentó intervenir en una pelea entre al menos tres perros de su familia. Si bien en un primer momento los hijos lograron separar a los animales, minutos después el hombre decidió volver a intervenir.
En ese contexto, uno de los perros, un bull terrier, lo atacó y le provocó una profunda mordedura en el muslo izquierdo. A pesar de la gravedad, el hombre logró ingresar a la vivienda, pero su estado se deterioró rápidamente.
La autopsia confirmó que la lesión le seccionó la arteria femoral, lo que provocó una hemorragia masiva. La muerte fue prácticamente inmediata, antes de que pudiera recibir asistencia médica. La investigación quedó a cargo de la fiscal Ivana Berazategui.
Horas después, otro episodio de extrema violencia animal se registró en Rosario. Allí, una nena de seis años, identificada como Kimberly, fue atacada por un pitbull mientras jugaba en la casa de una amiga.
“El perro se crió de chiquito en ese lugar y mi nieta siempre iba a jugar ahí. No sabemos por qué la desconoció”, relató su abuela. El ataque fue repentino y el animal no soltaba a la menor, pese a los intentos desesperados de los adultos.
Ante la gravedad de la situación, familiares y vecinos tomaron una decisión límite: utilizaron una soga para asfixiar al perro hasta que liberara a la niña. Recién después de varios minutos lograron rescatarla, aunque durante el proceso el animal volvió a morderla.
La menor fue trasladada de urgencia al Hospital de Niños Zona Norte, donde recibió atención por múltiples heridas en la cabeza, rostro, piernas y otras partes del cuerpo. En total, requirió varios puntos de sutura, aunque se encuentra fuera de peligro.
En este caso intervino la Brigada Ecológica, que quedó a cargo del animal, mientras que la dueña fue demorada y la causa fue caratulada como lesiones por mordedura de perro.
Ambos episodios, ocurridos en ámbitos familiares, exponen un patrón preocupante: ataques inesperados de animales conocidos por las víctimas. Más allá de las particularidades de cada caso, el denominador común es la falta de control en situaciones críticas y la necesidad urgente de reforzar la tenencia responsable para evitar tragedias que, como se vio, pueden desencadenarse en cuestión de segundos.
fuente e imagen:infobae
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