Delincuentes usaron información obtenida en un robo previo para irrumpir en la vivienda familiar. Hubo amenazas, violencia extrema y un auto robado que es intensamente buscado.
08 de abril de 2026
Una familia vivió horas de terror tras un violento asalto que comenzó con un robo en la vía pública en La Plata y terminó con una brutal entradera en su casa de Berisso, donde los delincuentes golpearon a los padres de la víctima y escaparon con dinero, objetos de valor y un vehículo.
Todo se inició el viernes por la noche, cerca de las 21, cuando Julieta estacionó su auto en la zona de 50 entre 10 y 11 y descendió junto a una amiga para comprar comida. Al regresar, descubrió que le habían robado todas sus pertenencias del interior del vehículo.
“Me robaron mi documentación y las llaves de mi casa”, relató la joven. De inmediato, comenzó a bloquear tarjetas y avisó a sus padres sobre lo ocurrido, sin imaginar que los delincuentes ya estaban avanzando con un plan mucho más grave.
Mientras Julieta intentaba resolver la situación, los ladrones se dirigieron directamente a su vivienda en Berisso. Allí, ingresaron y desataron una escena de extrema violencia. “Una persona ahorcó a mi mamá, mientras mi papá intentaba defenderse de otros tres que lo estaban golpeando”, contó.
El ataque no solo fue físico, sino también psicológico. Los asaltantes amenazaron a los padres asegurando que tenían secuestradas a Julieta y a su amiga, aportando datos precisos sobre ellas. “Les dijeron nuestros nombres y que sabían que estábamos jugando al paddle”, explicó.
Tras la golpiza, los delincuentes escaparon con dinero, teléfonos, una computadora y el auto familiar: un Citroën C4 Cactus gris oscuro, con techo y espejos blancos, que ya cuenta con pedido de captura.
“Cuando llegué me encontré con mi casa abierta, un patrullero y a mis papás golpeados, mi mamá en estado de shock”, relató la joven. Ambos fueron trasladados a un hospital, donde recibieron atención médica por las lesiones sufridas.
La Policía y la DDI trabajan para identificar y detener a los responsables. El caso expone una modalidad cada vez más preocupante: delincuentes que utilizan información obtenida en robos previos para ejecutar entraderas dirigidas, con un nivel de violencia y planificación que eleva el riesgo para las víctimas.
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