El pueblo bonaerense de 800 habitantes que invita a bajar el ritmo y desconectarse

Gardey, a pocos kilómetros de Tandil, combina historia ferroviaria, calles de tierra, gastronomía y paisajes serranos en una escapada ideal para quienes buscan tranquilidad.

18 de septiembre de 2026

BUENOS AIRES  –   Hay lugares que no necesitan grandes atractivos para convertirse en una buena escapada. Gardey, una pequeña localidad rural ubicada a unos 27 kilómetros de Tandil, propone justamente eso: caminar sin apuro, conocer parte de su historia y disfrutar de un paisaje diferente al de los destinos tradicionales de la Costa Atlántica.

La localidad cuenta con alrededor de 800 habitantes y conserva buena parte de la identidad de los antiguos pueblos surgidos alrededor del ferrocarril. Para quienes parten desde Mar del Plata, el viaje ronda los 197 kilómetros y puede realizarse por la Ruta Nacional 226, en aproximadamente dos horas y media, según las condiciones del tránsito. Desde Caba son 366 kilómetros, calculando el tiempo para llegar en unas cuatro horas y media

Un pueblo marcado por el ferrocarril

La historia de Gardey está estrechamente relacionada con la llegada del tren a fines del siglo XIX. Uno de los lugares que permite conocer ese pasado es su antigua estación ferroviaria, construida en 1885 y actualmente utilizada como biblioteca pública y espacio cultural.

Otro punto que forma parte de la identidad local es el Almacén Vulcano, un antiguo comercio de ramos generales fundado en 1902 que actualmente funciona como bodegón de campo y ofrece productos y picadas regionales.

En el recorrido también aparecen la Parroquia San Antonio de Padua, ubicada frente a la plaza, y el Museo de Malvinas, además de distintos espacios que permiten conocer la historia y las tradiciones de la comunidad.

Naturaleza, caminatas y turismo de cercanía

Los alrededores de Gardey ofrecen otra de las razones para visitar el pueblo. Los arroyos Chapaleofú Grande y Chapaleofú Chico forman parte del paisaje y permiten disfrutar de actividades al aire libre y caminatas.

El pequeño tamaño de la localidad también facilita recorrerla a pie o en bicicleta, descubriendo sus calles, construcciones y espacios públicos sin necesidad de armar un itinerario demasiado exigente.

Durante los fines de semana, además, pueden encontrarse ferias de emprendedores y propuestas vinculadas con artesanías y productos regionales, sumando una alternativa para quienes buscan una salida diferente sin alejarse demasiado.

Una escapada cerca de Tandil

La visita a Gardey también puede combinarse con otros puntos de interés de la zona, como Fulton, María Ignacia Vela y distintos sectores del sistema de Tandilia.

Por su cercanía con Tandil y su acceso desde la Ruta Nacional 226, la localidad se presenta como una alternativa de turismo de cercanía para pasar el día o armar una escapada de fin de semana.

Un destino pequeño, con historia ferroviaria, paisajes rurales y propuestas sencillas que invita a cambiar el ruido y el apuro de las ciudades por otro ritmo.

fuente e imagenes: 0223.com.ar

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