Ubicada en la esquina de Garay y Lamadrid, Villa Santa Paula es una de las construcciones más emblemáticas del patrimonio arquitectónico de Mar del Plata. Fue la residencia de descanso del exgobernador Dardo Rocha y, con el paso de los años, se convirtió en protagonista de innumerables relatos y leyendas urbanas.
12 de julio de 2026
MAR DEL PLATA – Pocas construcciones de Mar del Plata despiertan tanta curiosidad como Villa Santa Paula. Detrás de su imponente arquitectura y su historia centenaria se esconde una leyenda que durante décadas alimentó el imaginario popular: la de la conocida «casa embrujada».
La historia comenzó cuando Dardo Rocha, siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires, visitó por primera vez Mar del Plata. En reconocimiento por las gestiones que permitieron la llegada del ferrocarril a la ciudad, uno de los hijos de Pedro Luro le obsequió el terreno ubicado en la esquina de Garay y Lamadrid.
Sobre ese lote, Rocha decidió construir una residencia inspirada en una elegante vivienda de estilo pintoresquista que había cautivado a su esposa durante un viaje a París. El resultado fue una majestuosa casona de aproximadamente 600 metros cuadrados, distribuida en planta baja, planta alta, entretecho y sótano.
La propiedad cuenta con seis habitaciones, cinco baños, dos salas, comedor, cocina, áreas de servicio, ático, un amplio hall circular, una torre, un pequeño balcón, un extenso jardín y un salón de usos múltiples, convirtiéndose en una de las residencias más distinguidas de la ciudad de fines del siglo XIX.
Con el paso de los años y tras la muerte de Dardo Rocha, la vivienda quedó deshabitada durante largos períodos. El deterioro del edificio, sumado a su imponente aspecto y al silencio que la rodeaba, dio origen a numerosas historias que comenzaron a circular entre los vecinos.
Muchos aseguraban escuchar ruidos extraños durante la noche, observar sombras recorriendo las habitaciones o percibir misteriosos resplandores en el interior de la casona. Con el tiempo se comprobó que parte de esos sonidos provenían de palomas y murciélagos que habían hecho nido en la vivienda, aunque eso no logró disipar por completo las leyendas.
Uno de los relatos más conocidos sostiene que, tanto de día como de noche, algunas personas afirman haber visto una figura femenina desplazándose por el jardín e incluso atravesando puertas, una historia que sigue alimentando el halo de misterio que envuelve a la propiedad.
En 1994, Villa Santa Paula fue declarada Patrimonio Cultural, lo que permitió avanzar con su restauración y preservar uno de los edificios históricos más importantes de Mar del Plata.
Hoy, más allá de las leyendas que la rodean, Villa Santa Paula representa una valiosa pieza del patrimonio arquitectónico bonaerense y uno de los sitios más fascinantes para quienes disfrutan de la historia y los misterios de la ciudad.
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