Milei toca su peor registro en una encuesta clave

Javier Milei enfrenta otro golpe político: su imagen negativa trepó al 53,7% y el caso de Manuel Adorni vuelve a incomodar fuerte a la Casa Rosada.

29 de mayo de 2026

Una nueva encuesta nacional volvió a encender las alarmas en la Casa Rosada. Según Management & Fit, la imagen negativa de Javier Milei creció seis puntos en mayo y alcanzó el 53,7%, el nivel más alto registrado por la consultora desde que el libertario llegó a la Presidencia.

El sondeo también mostró una suba en la desaprobación de la gestión nacional, que trepó cuatro puntos y se ubicó en 58,1%. El dato confirma que el malestar con el Gobierno sigue en ascenso, aunque con una señal de alivio parcial para el oficialismo: se frenó el derrumbe de la aprobación, que había sufrido una fuerte caída en abril.

La encuesta expone, además, el impacto político del caso Manuel Adorni. Casi el 80% de los consultados considera que el vocero presidencial debería apartarse del cargo: el 59,2% cree que tiene que renunciar y otro 20,3% sostiene que debería pedir licencia hasta que se aclare su situación.

El rechazo a Milei llegó a su punto más alto

El dato más sensible para el oficialismo es el crecimiento de la imagen negativa del Presidente. De acuerdo con Management & Fit, pasó del 47,6% en abril al 53,7% en mayo. Es decir, una suba de 6,1 puntos en apenas un mes.

La imagen positiva, en cambio, mostró una leve recuperación. Subió del 29,8% al 31,7%, después de haber caído cerca de diez puntos en la medición anterior. Sin embargo, esa mejora no alcanzó para compensar el avance del rechazo.

El resultado deja a Milei en una posición incómoda: conserva un núcleo de apoyo, pero la distancia entre valoración positiva y negativa se ensancha. En la lectura  política, el Gobierno logra contener parte de su base, aunque no consigue frenar el crecimiento del descontento.

La gestión nacional también quedó bajo presión

La desaprobación del Gobierno nacional escaló del 54,3% al 58,1%. También en este caso, se trata del número más alto registrado por Management & Fit desde el inicio de la administración libertaria.

La aprobación de la gestión, en tanto, se estabilizó en 37,9%. Para la Casa Rosada, ese es el único dato que permite matizar el escenario: después del fuerte golpe de abril, la caída no continuó con la misma velocidad.

Aun así, el balance general sigue siendo negativo. La desaprobación se consolida por encima de los 50 puntos y el Presidente enfrenta una combinación compleja: desgaste de imagen, cuestionamientos internos y una agenda pública atravesada por denuncias, tensiones económicas y pérdida de confianza.

El caso Adorni sigue como lastre para la Casa Rosada

La encuesta marca que Manuel Adorni se convirtió en uno de los principales focos de desgaste del oficialismo. Su imagen negativa subió otros nueve puntos y llegó al 63,2%, incluso por encima de la registrada por Karina Milei.

El vocero presidencial conserva una imagen positiva del 16%, mientras que la hermana del Presidente mide 14,3%. Pero la comparación más dura aparece en el diferencial: Adorni quedó instalado como una figura de alto rechazo dentro del universo oficialista.

Las opiniones sobre las sospechas de enriquecimiento ilícito que rodean al funcionario fueron contundentes. El 59,2% de los encuestados afirmó que Adorni debería renunciar. Otro 20,3% consideró que tendría que pedir licencia hasta que se aclare su situación.

En términos políticos, la suma de ambos segmentos deja un mensaje difícil de esquivar: casi ocho de cada diez consultados piden que el vocero sea apartado, al menos de manera temporal, del cargo que ocupa en el Gobierno.

La sospecha que más incomoda al oficialismo

Uno de los datos más delicados del relevamiento apunta directamente al vínculo entre Adorni y la estructura de poder libertaria. Según Management & Fit, el 42,1% de los consultados cree que el funcionario no fue desplazado porque tendría información sensible sobre irregularidades en la gestión nacional.

El dato no prueba ninguna acusación, pero sí mide una percepción pública que golpea en un lugar sensible para el Gobierno: la confianza. El oficialismo construyó buena parte de su identidad sobre la promesa de enfrentar a “la casta” y ordenar el Estado. En ese marco, cualquier sospecha sobre funcionarios cercanos al Presidente tiene un costo político mayor.

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