Tenía 82 años y desarrolló una carrera de más de seis décadas en teatro, cine y televisión. Fue uno de los grandes galanes de las telenovelas, se destacó en personajes de distintos registros y alcanzó un reconocimiento especial por su interpretación de Sandro, que le valió un Martín Fierro en 2018.
20 de octubre de 2026
El espectáculo argentino está de luto por la muerte de Antonio Grimau, uno de los actores que construyeron una trayectoria sólida y extensa en los escenarios, el cine y la televisión. Tenía 82 años y su fallecimiento fue confirmado este martes por la Asociación Argentina de Actores y Actrices, entidad a la que estaba afiliado desde 1970.
“Con pesar, despedimos al actor Antonio Grimau. A través de su trabajo en los escenarios y las pantallas, construyó una sólida trayectoria que forma parte de la historia del espectáculo argentino”, expresó la asociación en su comunicado, en el que también acompañó a sus familiares, amistades y colegas.
Nacido el 10 de marzo de 1944 en Remedios de Escalada, partido de Lanús, su nombre era Antonio Rebolini. Comenzó a actuar a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para integrar un elenco teatral en el teatro Charles Chaplin, del barrio porteño de Almagro. Aquella experiencia marcó el comienzo de una carrera que atravesó generaciones y dejó una huella profunda en la cultura popular.
De los escenarios al reconocimiento masivo
Grimau encontró en el teatro una de las bases fundamentales de su formación y de su identidad artística. Se preparó con el dramaturgo, director y docente Juan Carlos Gené, a quien consideraba una figura decisiva en su compromiso con la profesión.
A lo largo de los años participó en una extensa lista de producciones, desde comedias hasta obras dramáticas de gran exigencia interpretativa. Entre sus trabajos se destacó su participación en “Los invertidos”, de José González Castillo, dirigida por Alberto Ure y presentada en 1990 en el Teatro San Martín, junto a Cristina Banegas y Lorenzo Quinteros.
También integró los elencos de obras como “Yepeto”, “El precio”, “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, “Filomena Marturano”, “Hamlet”, “El avaro”, “Rotos de amor” y “La ternura”, entre muchas otras.
Su actividad teatral se mantuvo hasta sus últimos años. En 2026 participó en “Vamo’ los pibes”, en el Multiteatro, junto a Osvaldo Laport, Raúl Lavié y Osvaldo Santoro, bajo la dirección de Federico Palazzo. Fue una muestra de su permanente vínculo con el escenario, incluso después de más de seis décadas de carrera.
Un rostro familiar para varias generaciones
La televisión fue otro de los grandes territorios de su trayectoria. Grimau se convirtió en una presencia habitual de las ficciones argentinas y alcanzó una enorme popularidad, especialmente durante la época dorada de las telenovelas.
Participó en producciones emblemáticas como “Rolando Rivas, taxista”, “Cuatro hombres para Eva”, “Por siempre mujercitas”, “Ricos y famosos” y “Cabecita”. Con el correr de los años, amplió su repertorio y se sumó a ficciones como “Poliladron”, “Cha Cha Cha”, “Padre Coraje”, “Soy gitano”, “Hombres de honor”, “Mujeres asesinas”, “Vidas robadas”, “Valientes”, “Herederos de una venganza” y “Solamente vos”.
Su recorrido no quedó limitado a un único tipo de personaje. Aunque durante mucho tiempo fue identificado con el galán de telenovelas, también interpretó figuras oscuras, hombres conflictivos y personajes de gran complejidad, demostrando una capacidad de transformación que sostuvo su vigencia a lo largo de las décadas.
El desafío de interpretar a Sandro
Uno de los momentos más destacados de su carrera llegó en 2018, cuando interpretó a Roberto Sánchez, conocido popularmente como Sandro, durante la etapa adulta de su vida en la miniserie “Sandro de América”, dirigida por Adrián Caetano.
El trabajo significó un desafío importante: representar a una figura emblemática de la música popular argentina, cuya personalidad y presencia escénica forman parte de la memoria colectiva.
Su interpretación fue reconocida con el Premio Martín Fierro a mejor actor protagonista de unitario o serie, una distinción que coronó aquella actuación y se convirtió en uno de los hitos de su recorrido artístico.
También dejó su marca en el cine
En la pantalla grande, Grimau participó en películas de distintas épocas y géneros. Su filmografía incluyó títulos como “La Mary”, “Rolando Rivas, taxista”, “El amor infiel”, “Los orilleros”, “El hombre de arena”, “Caballos salvajes”, “La maestra normal”, “Secretos compartidos” y “Angélica”.
Su presencia en el cine completó una trayectoria que nunca dependió de un solo medio. Teatro, televisión y películas convivieron durante décadas en una carrera caracterizada por la continuidad laboral y la diversidad de personajes.
En 2005 recibió el Premio Podestá a la Trayectoria Honorable, otorgado por la Asociación Argentina de Actores y el Senado de la Nación, en reconocimiento a su aporte a la profesión.
Una carrera que se mantuvo activa hasta el final
En los últimos días, Grimau había dejado un proyecto teatral en el que tenía previsto participar, mientras atravesaba un problema de salud. Hasta el momento, no se difundieron detalles médicos oficiales sobre las causas de su fallecimiento.
Su partida cierra una etapa para el espectáculo argentino, pero deja una obra extensa, construida con trabajo sostenido y con personajes que acompañaron a distintas generaciones de espectadores.
Desde los galanes que conquistaron la pantalla chica hasta las interpretaciones dramáticas que exigieron otra profundidad, Antonio Grimau supo construir una identidad propia dentro de la actuación nacional.
Se va un actor de larga trayectoria, pero permanecen sus personajes, sus actuaciones y una parte importante de la historia del teatro y la televisión argentina.
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