José Nieto fue condenado por la muerte de Trinidad Ballesteros, de 15 años, atacada por sus perros en Córdoba en 2023. El tribunal lo responsabilizó por homicidio simple con dolo eventual y ordenó su detención inmediata.
21 de septiembre de 2026
Un tribunal de Córdoba condenó a ocho años de prisión efectiva a José Nieto, el dueño de dos perros dogos que en julio de 2023 atacaron y provocaron la muerte de Trinidad Ballesteros, una adolescente de 15 años.
La sentencia fue dictada por la Cámara Primera del Crimen de Córdoba, que encontró al hombre responsable de homicidio simple con dolo eventual y dispuso su detención inmediatamente después de la lectura del veredicto. La condena representa un antecedente relevante en la provincia, ya que establece responsabilidad penal del propietario de los animales por una muerte provocada durante un ataque.
El juicio había comenzado a fines de agosto. Nieto llegó al proceso en libertad y la acusación sostenía que conocía el riesgo que representaban sus perros y que, pese a advertencias y antecedentes vinculados con los animales, no había adoptado las medidas necesarias para impedir que escaparan.
La fiscal Milagros Gorgas había solicitado nueve años de prisión, mientras que la querella, representada por el abogado Carlos Nayi, había reclamado 12 años. La defensa, en cambio, había pedido la absolución y, de manera alternativa, que el hecho fuera considerado un homicidio culposo.
El ataque que terminó con la vida de Trinidad
El hecho ocurrió el 9 de julio de 2023, en el barrio Estación Flores de la ciudad de Córdoba. Trinidad había salido de su casa junto a su mascota y caminaba por la zona cuando fue atacada por los dos dogos.
Los animales la agredieron en inmediaciones de la calle Bucarest al 4800. Vecinos que escucharon los gritos intentaron intervenir y también resultaron heridos durante el episodio.
La adolescente fue asistida y trasladada al Hospital de Urgencias, pero murió horas después como consecuencia de la gravedad de las lesiones sufridas durante el ataque.
Qué tuvo en cuenta la Justicia
Uno de los aspectos centrales analizados durante el juicio fue el conocimiento que Nieto tenía sobre el comportamiento y el riesgo asociado a sus animales.
Según la acusación, existían advertencias y contravenciones anteriores relacionadas con los perros. La fiscalía sostuvo que, pese a esa situación, no se habían adoptado las medidas de seguridad necesarias para impedir que los animales salieran de la propiedad.
El tribunal finalmente consideró acreditada la responsabilidad bajo la figura de homicidio simple con dolo eventual, cuya escala penal va de ocho a 25 años de prisión. La pena aplicada fue de ocho años, es decir, el mínimo previsto para esa figura.
Además de la condena penal, Nieto deberá pagar 34 millones de pesos a la familia de Trinidad en concepto de resarcimiento por daños y perjuicios. Los fundamentos completos de la sentencia serán conocidos el próximo 6 de octubre.
La familia: “No quiero que haya más Trini”
Sofía Ballesteros, madre de la adolescente, estuvo presente durante el juicio y se refirió al impacto que tuvo la muerte de su hija en toda la familia.
Después de conocerse la sentencia, manifestó su conformidad con el fallo y sostuvo que el proceso permitió establecer una responsabilidad por lo ocurrido. También hizo referencia al dolor de sus otros hijos, hermanos de Trinidad.
El abogado Carlos Nayi, representante de la familia, calificó la resolución como un precedente en materia de responsabilidad por la tenencia de animales potencialmente peligrosos.
Un fallo que pone el foco en la responsabilidad de los propietarios
El caso de Trinidad Ballesteros vuelve a plantear una discusión que excede el doloroso episodio ocurrido en Córdoba: qué responsabilidad tienen quienes poseen animales capaces de provocar lesiones graves o incluso la muerte cuando no adoptan las medidas necesarias para evitar que escapen.
En este caso concreto, la Justicia cordobesa entendió que el conocimiento previo del riesgo y la falta de medidas suficientes permitieron atribuir responsabilidad penal al propietario bajo la figura del dolo eventual.
La sentencia todavía tendrá sus fundamentos completos el 6 de octubre, pero ya dejó establecido un dato que marca la importancia del caso: la responsabilidad por un animal no termina en tenerlo bajo cuidado; también implica impedir que ese animal se convierta en un riesgo para terceros.
fuente e imagen: La Nación
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